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Casos frecuentes
Si te suena alguno, no es “mala suerte”: es que las reglas no están gobernando y pueden sistematizarse.
Comercial y seguimiento (donde se pierde margen y velocidad)
SE VE ASÍ (escenas típicas):
- Cotizaciones que consumen tiempo: presupuestos que tardan, vuelven con faltantes, se rehacen y se pierden por demora.
- Margen “a ojo”: un “más o menos” o coeficiente default que a veces te deja caro (perdés) y a veces barato (regalás margen).
- Excepciones sin línea roja: “por esta vez” en descuentos, plazos, entregas o condiciones, sin criterio estable.
- Seguimiento sin próximo paso: “presupuesto enviado” sin cadencia, sin responsable y sin criterio de avance/pausa/descarte.
- Cierres irregulares: cierres por insistencia puntual o por cansancio, no por sistema.
ABAJO DEL SÍNTOMA, EL PATRÓN ES ESTE :
- El criterio comercial existe, pero está disperso (personas, chats, hábitos) y no opera como regla por segmento/ticket/plazo.
- No hay propietario del seguimiento ni definición operativa de “próximo paso”; la venta depende de memoria, disponibilidad y urgencias.
- Las excepciones no tienen costo visible ni límites claros; por eso se repiten con distintos disfraces.
- El ciclo se corta en “cotizar”: la empresa no gobierna de punta a punta (lead → cotización → seguimiento → cierre → cobro).
LO QUE DEJO INSTALADO:
- Reglas comerciales por tipo de cliente: precio, plazos, descuentos y límites explícitos a excepciones (línea roja).
- Estándar de cotización (plantilla + criterio) y tiempos de respuesta consistentes (SLA simple).
- Pipeline con responsable, cadencia y definición clara de estados: avance / pausa / descarte + próximo paso obligatorio.
- Integración cierre–cobranza: vender no es el final del proceso (responsables y puntos de control).
Caja, riesgo y stock (donde el problema aparece después)
SE VE ASÍ (escenas típicas):
- Clientes que drenan capital de trabajo: cuentas “importantes” con margen neto incierto y costo interno alto.
- Cobranzas tarde o difusa: límites de crédito grises; ventas que parecen buenas hasta que degradan caja y capacidad operativa.
- Stock por intuición: falta lo crítico, sobra lo lento y el capital queda inmovilizado en mercadería o cuentas corrientes.
- Compras reactivas por urgencia: decisiones “para salir del paso” que generan costo posterior.
ABAJO DEL SÍNTOMA, EL PATRÓN ES ESTE :
- Se asume riesgo de crédito por relación, urgencia o historia, sin reglas explícitas ni rutina de control.
- Stock y caja compiten porque no hay criterio de prioridad cuando el capital de trabajo se tensa.
- Se premia “sacar pedidos” o facturar, aunque después explote en mora, costo interno o falta de disponibilidad.
- La información existe, pero llega tarde: sin rutina, el dato no gobierna.
LO QUE DEJO INSTALADO:
- Reglas de riesgo y cobranza: límites, excepciones justificadas y rutina con antigüedad de saldos (aging por tramos).
- Criterio cash vs stock: mínimos/máximos, críticos, rotación y reglas de reposición bajo restricción de capital de trabajo.
- Tablero mínimo para ver antes: mora, rotación, inmovilizado y “ventas que aportan vs ventas que cuestan”.
- Coordinación comercial–cobranzas–compras: el sistema deja de tomar riesgo sin registrarlo.
Dirigir con correcciones en vez reglas: (eso captura agenda y baja autonomía).
SE VE ASÍ (escenas típicas):
- La operación se destraba por conversaciones: “ya que te tengo acá…” para resolver lo repetido.
- Roles con zonas grises: “yo pensé que…”, “me dijeron que…”, sin autoridad clara ni límites de decisión.
- Cada uno trabaja “a su manera”: no hay estándar de “bien hecho”; el error se repite.
- Conflictos que parecen personales, pero nacen de criterios, límites y verificación inexistentes.
- Procesos que no gobiernan: documentos sin rutina de control ni consecuencias.
- Promesa hacia afuera, fragilidad adentro: la ejecución depende de 2–3 personas clave y de la disponibilidad del día.
- Incentivos mal alineados: se premia actividad o facturación sin mirar calidad, margen, riesgo o cobranza.
- Dueños agotados: la empresa opera en modo urgencia; si la persona clave se ausenta, se frena decisión y ejecución.
- Persisten consultas, errores repetidos y resultados inestables (ventas, despacho, producción, ausentismo).
- Conviven rendimientos muy dispares: históricos con roles clave, perfiles desactualizados para el nuevo estándar, resistencias pasivas y personas de alto desempeño sobrecargadas o invisibles.
Variante frecuente (y más frustrante): “Hay procesos, hubo capacitación y hasta coaching… y aun así el sistema sigue pidiendo permiso”.
ABAJO DEL SÍNTOMA, EL PATRÓN ES ESTE :
- Falta definición operativa de “bien hecho” + handoffs claros entre áreas (qué entra, qué sale, en qué formato y con qué tolerancias). Entonces cada caso trae “una variable nueva” y el sistema termina funcionando por conversación.
- El criterio existe, pero no gobierna: se corrige sobre la marcha (a veces sí, a veces no), se marcan errores pero no se convierten en regla, y la operación queda dependiente de microdecisiones para poder avanzar.
- No existe rutina de verificación: si no se controla, el proceso no existe. Lo escrito no tiene cadencia ni consecuencias, por eso vuelve el permiso.
- Autoridad y consecuencias quedan en gris: no está definido quién decide qué, hasta dónde, y qué pasa cuando se incumple.
- Se mezclan rendimientos sin marco explícito: el alto desempeño compensa, el rendimiento intermedio flota, y los costos invisibles se toleran por historia/confianza (o por evitar conflicto).
LO QUE DEJO INSTALADO:
- Roles con límites de decisión (quién decide qué y hasta dónde) + cierre de zonas grises.
- Estándares/checklists por tareas críticas + acuerdos simples entre áreas (tiempos, formato, definición de “hecho”).
- Rutina corta de control con indicadores mínimos: el error deja de repetirse por sistema.
- Detección del patrón humano–operativo: quién sostiene, quién frena, dónde se rompe la autonomía y por qué.
- Marco con dueños/gerencia: estándar, autoridad, consecuencias y protección del alto desempeño (sin política, sin desgaste).
- Precauciones operativas, legales y financieras cuando hay cambios de personas (sin improvisación). Dos caminos:
- Recuperables: reubicación, claridad, estándar y plan realista de evolución.
- No recuperables / resistencia pasiva sostenida: salida ordenada para remover el costo invisible del sistema.
- Refresh del equipo con criterio: autonomía real, mejor clima, ejecución estable.
Decisiones y gobernanza (cuando la empresa se vuelve un “comité”)
SE VE ASÍ (escenas típicas):
- Reuniones que “alinean” pero no cierran: se decide, se discute, se reabre.
- Versiones paralelas: cada área cuenta una historia distinta y el dueño termina siendo árbitro.
- Decisiones que vuelven por la ventana: alguien las “interpreta”, alguien las “patea”, alguien las “hackea”.
- Todo lo raro escala… y lo normal también: cualquier caso se convierte en excepción.
- La energía se va en justificar, no en ejecutar: más conversación que avance.
ABAJO DEL SÍNTOMA, EL PATRÓN ES ESTE :
- Falta arquitectura de decisiones: qué decide cada rol, con qué límites, en qué plazo y con qué información mínima.
- No existe mecanismo de excepciones: sin criterio de escalamiento, todo caso termina en “consulta”.
- No hay registro (y criterio) de decisiones: entonces se re-negocian como si fueran nuevas.
- Los indicadores son “de área” y no de flujo: cada silo optimiza lo suyo y el sistema se rompe en el traspaso.
LO QUE DEJO INSTALADO:
- Mapa de decisiones (operativas / tácticas / estratégicas): autoridad por rol + límites explícitos + cuándo escalar.
- Formato único de decisión (1 página): contexto, opciones, impacto en margen/caja/servicio, recomendación y responsable.
- Cadencia de gobierno: foros cortos y fijos (semanal de operación + mensual de dirección) con decisiones “cerradas” y seguimiento.
- Registro de decisiones y excepciones: qué se decidió, por qué, qué condición habilita excepción y quién la aprueba.
- Indicadores de punta a punta (no por silos) + consecuencias simples: el sistema deja de depender de política y vuelve a depender de reglas.
Control y tableros (cuando se “mide mucho” pero no se gobierna)
SE VE ASÍ (escenas típicas):
- Hay reportes… pero llegan tarde, son largos, o nadie los mira.
- Cada área muestra “lo suyo” y aun así el problema aparece en caja, en servicio o en atraso.
- El dueño se entera por el quilombo: faltantes, reclamos, mora, urgencias.
- Se trabaja fuerte, pero sin alerta temprana: el sistema avisa cuando ya es tarde.
- KPI que maquillan: actividad (llamadas, presupuestos, producción) sin conexión con margen, cobranza y cumplimiento.
ABAJO DEL SÍNTOMA, EL PATRÓN ES ESTE :
- Se mide por área y no por flujo (lead→cotización→cierre→cobro / pedido→entrega→cobro).
- No hay definición de “señales de control” : 6–10 números que anticipen desvíos antes del incendio.
- Falta dueño del indicador y rutina: sin responsable + frecuencia + acción asociada, el dato es decoración.
- La empresa no distingue entre métricas de gestión (semanal) y métricas de resultado (mensual).
LO QUE DEJO INSTALADO:
- Tablero mínimo (6–10 métricas) con foco en lo que gobierna el negocio: margen, mora, rotación, cumplimiento, velocidad y calidad.
- Definición simple por métrica: fórmula, fuente, responsable, frecuencia y umbrales (verde/amarillo/rojo).
- Rutina corta de control (20–30 min/semana): mirar → decidir → asignar → verificar.
- Indicadores por rol (2–3 por persona clave) conectados al tablero central, para que ejecutar sea obvio.
- Acciones estándar ante desvíos: cuando el semáforo cambia, el sistema responde sin improvisación.
Si te reconociste en 3 o más, el problema no es “la gente” ni “la venta”: falta sistema. Y eso se diseña e instala.
Directo al grano. Si no hay encaje, te lo digo ahí.
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