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Leelo y después agendá si hay fit.

No te entrego un sistema “lindo”: te dejo una conducción capaz de sostenerlo.
1) ¿Para quién es este trabajo?

Trabajo con dueños y gerentes de pymes/medianas empresas que venden, distribuyen o fabrican, y que ya tienen complejidad real: plazos, stock, cobranzas, equipo con roles difusos y decisiones concentradas. Si hoy la empresa funciona por intuición, excepciones y “lo resolvemos cuando pase”, acá hay fit. Mi foco es ordenar el sistema: criterio explícito, reglas simples, responsables claros e indicadores básicos. No es una charla inspiracional: es diseño e implementación para que la operación sea gobernable sin que todo dependa de vos.

2) ¿Para quién NO es este trabajo?

No es para quien busca soluciones mágicas, atajos o promesas sin sostener rutinas mínimas. Tampoco trabajo con empresas que quieren “yo te pago, encargate” sin involucramiento real del dueño o del gerente general. Acá el cambio empieza arriba: si quien lidera no está dispuesto a decidir, sostener criterios, habilitar autoridad por rol y mirar datos (aunque sean imperfectos), no hay sistema que se sostenga. Yo aporto método, estructura y ejecución; no reemplazo liderazgo. Para que la empresa sea gobernable, el que conduce tiene que estar adentro.

3) ¿Qué podés aportarme si ya facturo muy bien?

No vengo a enseñarte tu industria ni a motivar a tu equipo. Vengo a bajar riesgo sistémico: dependencia de una persona clave, excepciones sin control, decisiones que cambian según el día y una operación que no escala sin tu presencia. Facturar bien y ser gobernable no siempre vienen juntos. El foco es que la empresa funcione con criterio explícito, reglas simples, responsables claros e indicadores básicos que te devuelvan control sin volverte policía de todo.

4)  Ya contraté gerentes/ingenieros y tenemos procesos. ¿Igual sirve?

Sí. Cuando ya hay gente capaz y procesos escritos, el trabajo suele estar en otra capa: gobernanza y adopción. Definir criterio (cómo se decide), autoridad por rol (quién puede qué), límites a excepciones, rutinas de control y verificación, y tablero de seguimiento. Un proceso sin rutina es literatura: existe, pero no gobierna. Yo ordeno el sistema para que lo que ya tenés “funcione siempre”, no solo cuando hay energía, buena voluntad o vos encima.

5) ¿Qué cambia concretamente después de trabajar juntos?

Cambian cosas observables: decisiones repetidas dejan de ser debate eterno porque quedan como reglas; roles y autoridad quedan claros (quién decide qué y con qué límites); bajan las excepciones porque se definen criterios y filtros; se instala una rutina corta de control (indicadores simples) y la operación se vuelve más delegable. El síntoma típico es que te “vuelven horas”: menos interrupciones por dudas, menos idas y vueltas, menos incendios inventados. No es magia: es claridad + diseño + verificación.

6) ¿Qué entregables me llevo?

Te llevás cosas usables, no presentaciones lindas. Normalmente: reglas y criterios por frente (comercial / operación / compras-stock / control), tablero con indicadores simples por rol, definición de responsabilidades y autoridad, checklist/estándares por tarea crítica y un plan de implementación (tipo 30/60/90) con prioridades. Si hay que documentar, se documenta para que la empresa no dependa de “la cabeza de alguien”. El objetivo es que quede un sistema que gobierne el día a día, no un documento que nadie mira

7) ¿En qué se diferencia de una consultoría tradicional?

No me quedo en el diagnóstico teórico ni en recomendaciones genéricas. Trabajo con operación real, saco lo implícito a la luz y lo convierto en reglas, procesos, estándares e indicadores. La diferencia clave es que no “arreglo un área”: ordeno el sistema que hace que las áreas fallen. Y no es solo diseñar: es instalar rutinas de control y verificación para que se sostenga sin dependencia personal. Donde otros entregan un informe, yo dejo un circuito funcionando y responsables que saben qué hacer.

8) ¿En qué se diferencia de coaching o terapia?

No trabajo emociones como fin, ni hago terapia, ni etiqueta de personalidades. Trabajo estructura: criterio, roles, autoridad, reglas, estándares e indicadores. Si aparece estrés o conflicto, suele ser efecto del desorden (zonas grises, injusticias invisibles, excepciones eternas). Ordenando el sistema, baja el ruido y mejora el clima por consecuencia. Mi lenguaje es operativo: “qué se decide, quién lo decide, cómo se ejecuta y cómo se controla”. Sin humo, sin gurú, sin promesas mágicas.

9) ¿Cómo es la primera videollamada (20 min)?

Es para definir fit y foco. Te hago preguntas concretas sobre cómo venden (precio/plazos/cobro), cómo operan (roles y cuellos de botella), cómo compran/gestionan stock y cómo controlan (indicadores y rutina). En esa conversación se define si el problema es de sistema (casi siempre) y cuál sería el primer frente de trabajo. Si no hay fit, te lo digo. Si lo hay, salís con claridad de prioridades y un próximo paso concreto. No es una “call comercial”: es diagnóstico breve.

10) ¿Cuánta dedicación real me va a pedir? (sin humo)

No te voy a pedir que te capacites ni que te conviertas en analista. Te va a pedir: decisiones concretas, acceso a información real y sostener una rutina corta de control. Si hoy todo pasa por vos, al principio hay más interacción porque hay que sacar criterio de tu cabeza y pasarlo a reglas. Pero el sentido es el contrario: que te libere. Mi medida de éxito no es que me necesites: es que el sistema quede andando con responsables, estándares e indicadores sin que tu día dependa de apagar incendios.

11) ¿Se puede hacer 100% virtual sin perder calidad? ¿Cuándo conviene presencial?

Se puede virtual si hay acceso a la realidad: documentos, ejemplos, datos mínimos y disposición a mostrar cómo se decide y se ejecuta. Lo presencial conviene cuando la operación está muy “oral”, cuando hay mucha fricción interna, o cuando necesitás acelerar adopción (instalar rutinas, roles y límites a excepciones con más presencia). La regla es simple: no depende de la modalidad, depende de si podemos ver el sistema funcionando de verdad. Si el sistema se ve, se ordena; si no se ve, se opina.

12) ¿Qué necesitás para arrancar?

Nada raro. Necesito acceso a realidad operativa: ejemplos de cotizaciones/presupuestos, cómo definen precios y plazos, cómo compran, cómo gestionan stock, cómo entregan y cómo cobran. También necesito ver 2–3 semanas de “vida real”: dónde se traba el circuito y qué excepciones se repiten. Sin eso, todo es opinión. Con eso, el diagnóstico se vuelve concreto y el diseño del sistema sale de la teoría: reglas, responsables, indicadores y un plan de implementación ordenado.

Si leíste esto y pensaste “ok, esto es exactamente lo que me pasa”, agendá la videollamada. En 20 minutos definimos si hay fit y cuál sería el primer frente de trabajo.

Si no viste tu caso acá, probablemente esté en estas preguntas.

Respuestas directas para decidir si tiene sentido agendar.
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