Sobre mí
Soy consultor estratégico–operativo.
Mi trabajo es que la empresa funcione sin depender de nadie.
Matt Castro
Soy Matías Castro (me dicen Matt). Trabajo con dueños y gerentes de empresas con complejidad real en la operación—ventas, producción, compras, stock, cobranzas, gente— que entraron (o entraran) en un modo insostenible: decisiones concentradas, urgencias permanentes y una empresa que “funciona”… pero a costa del tiempo y la energía de quien lidera. Cuando eso se estira, no solo cansa: apaga el empuje.
No entro a “mejorar un puesto o un área”. Entro a ordenar el sistema que hace que las áreas fallen.
Si en tu empresa la respuesta más común es “preguntale a…” o “dejámelo a mí”, ya sabés de qué hablo.
Cuando el sistema no está explícito, la empresa se maneja con criterios invisibles: decisiones caso por caso, roles difusos, excepciones que se vuelven regla, promesas comerciales que después la operación paga, stock que compite con la caja, y un equipo que resuelve por intuición hasta que el contexto aprieta. El resultado se repite: dependencia del dueño/gerente, desgaste, y una sensación de que todo se sostiene a fuerza de voluntad.
Yo hago lo contrario de lo habitual: no arranco por “ideas”, arranco por realidad mínima y escucho a quienes forman parte del sistema. Mapeo circuitos y fricciones: qué se promete y qué se cumple, cómo se cotiza, cómo se cobra, qué se produce, qué entra y qué sale, quién decide qué, dónde se corta el flujo y qué se repite. Con eso vuelvo visible el guion que hoy opera debajo.
Después comparo esa realidad con un ideal razonable a 12 meses y convierto los cambios necesarios en algo ejecutable (no en teoría), conservando lo que ya funciona y corrigiendo lo que hoy te cuesta control, margen o energía. Dejo instaladas cuatro cosas que cambian el juego:
-
Criterios de decisión: qué se hace, qué no y con qué reglas (para que la empresa deje de vivir de excepciones).
-
Responsabilidades y autoridad (RACI): quién decide qué, hasta dónde, y qué información necesita para decidir (para que no todo pase por vos).
-
Estándares: se establece el “bien hecho” cuando hay ejecución por rol, simple y medible (para que la calidad sea consistente).
-
Rutina semanal+Tablero de control: pocos indicadores, revisión corta y constante (para que el sistema gobierne sin fricción).

La idea
(mi enfoque)
Aunque me formé dos años en modo presencial con Ray Dalton —un referente del coaching— y soy coach profesional, mi trabajo no es coaching. Uso herramientas de esa disciplina, sí, pero para intervenir donde casi nadie mira: el sistema real que hoy drena energía y te obliga a sostener la empresa con presencia constante, memoria y empuje personal. No vengo a ponerte metas smart ni a “motivar” con dinámicas; vengo a explicitar criterios, ordenar rutinas y asignar responsabilidades para que la operación sea delegable y consistente.
Cuando el orden aparece, la energía retorna como efecto secundario. Y eso cambia todo: no porque el día salga perfecto, sino porque el negocio deja de depender del humor, de la urgencia o de la energía del momento. No vengo a enseñarte tu gremio, tu oficio ni tu mercado; vengo a ayudarte a hacerte reemplazable como dueño-gerente operativo sin que la empresa se caiga.
Trabajo con pocas empresas al año, en procesos intensivos. Por eso no vas a verme vendiendo en redes como si esto fuera un producto masivo. Esta web existe para que, si llegaste recomendado, entiendas rápido qué hago, cómo trabajo y si tiene sentido una conversación.
Y si querés validar sin marketing: en lugar de testimonios editados, prefiero referencias directas. Con autorización previa, puedo compartir contactos para que hables uno a uno, sin guion y sin filtro, con dueños y gerentes que trabajaron conmigo. Podés preguntar lo que importa: qué cambió, qué dolió, qué valió la pena y qué no repetirían.
Si estás buscando a alguien para hacer catarsis y que te devuelva frases lindas, no soy yo.
Si estás buscando claridad, criterio y un sistema que le devuelva energía y dirección a los que empujan —y se sostenga— probablemente sí.